No empezamos por una acción, sino por una pregunta: ¿qué representa hoy una bodega, un grupo de productores o una región, y qué lugar puede ocupar de manera creíble en el mercado correspondiente?
Para una bodega individual, el foco puede estar en la preparación del mercado, los importadores o la comunicación. Para grupos de productores y regiones vitivinícolas, suelen ser más importantes el perfil de origen, los medios, sommeliers, eventos o contactos institucionales.
Analizamos el punto de partida, clarificamos públicos, mensajes y argumentos, y vemos qué falta para el próximo paso. Puede tratarse de materiales, datos, procesos, herramientas de comunicación o condiciones concretas para conversar con socios del mercado.
Así no se busca visibilidad por la visibilidad misma, sino una base sólida para mejores decisiones de mercado, relaciones relevantes y una presencia de largo plazo en Europa.
Recién después definimos qué acciones tienen sentido: trabajo con medios, contacto con potenciales socios, degustaciones, ferias, colaboraciones u otros formatos específicos.